La paz amenazada

Por: Susana Gabriela Díaz García Fuente: Prensa CUCSH
Foto: Prensa CUCSH

“Desde el pasado 8 de noviembre, la mayor amenaza para la paz de nuestro continente proviene de los Estados Unidos”, sentenció Luis Maira, representante de Chile en la mesa para la paz en Colombia.

Tal ocurrió durante su participación el día de ayer en el Coloquio Gobernanza y Democracia en América Latina, que bajo los auspicios del Programa Académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) se verificó en la FIL 2016.

Calificó además a la reciente elección presidencial en el vecino país, “como la más violenta, la más atípica y la que más se ha apartado de las pautas establecidas por los propios Estados Unidos”.

Dijo que “nunca antes América Latina ni México habían sido objeto de amenazas por parte de un candidato a la presidencia de Estados Unidos, que el 20 de enero próximo será el presidente” y añadió que “si nos interesa la paz, debemos reflexionar acerca de los vínculos y las relaciones entre Estados Unidos y América Latina”.

Para el analista, Donald Trump es el último capítulo de una larga crisis dentro de Estados Unidos, por lo que es necesario entender esa crisis. Recordó entonces la sentencia del historiador británico Arnold Joseph Toynbee, quien dijera que para entender a una superpotencia, hay que entender el cénit que alcanza esa superpotencia, porque detrás viene su descenso.

Arropó con datos lo que fue la cresta de Estados Unidos, la que arrancó en 1946 cuando ese país poseía el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y que se prolongó a lo largo de 25 años, durante los cuales el dólar fue la moneda preponderante, el sistema estadounidense se sentía modélico por su constitución federada y ejerció el liderazgo económico en el orbe.

Vendría luego el inicio de la crisis en los años 60, dijo Maira, cuando el dólar perdió su preeminencia, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuadriplicó el precio de ese producto y se produjo la pérdida de la supremacía económica de Estados Unidos.

También entonces esa nación pierde su primera guerra frente a Vietnam y pierde además territorios en Laos y Camboya, sumándose luego a la cadena de acontecimientos el del Watergate ocurrido en 1974.

Resultante de ello, al decir de Maira, surge una nueva filosofía neoconservadora durante la segunda mitad de la década de los 70: “la derecha tenía poder económico, pero no un pensamiento funcional. De ahí proviene el auge del neoconservadurismo”.

Cerró su participación diciendo que “América Latina no puede mirar impasible la amenaza” y convoco a un tiempo de cercanía entre los países de la región “para construir una política de América Latina frente a Estados Unidos, que nos permita defender lo que somos”.

En su turno, Liliana Tabacova, filóloga búlgara, refirió que “los dos últimos años han sido de cambios bruscos y no para bien”, remarcando que el compromiso con la democracia no debe sostenerse sólo del lado de los ciudadanos, sino también del de las élites políticas.

Beatriz Paredes, embajadora de México en Brasil por su parte, habló de “la paz compleja”, que ya no puede referirse sólo a la ausencia de guerra, si se considera que en regiones amplias de América Latina si bien no hay guerra, los índices de violencia y las cifras de muertes que a diario ocurren muestran una realidad dramática, en la que además la desigualdad impera, colocando a zonas de este territorio como las más desiguales en cuanto a la distribución del ingreso se refiere.

El encuentro fue coordinado por Mara Robles Villaseñor, rectora del Centro Universitario de Los Altos (CUAltos).