Los diferentes rostros de Vicente Leñero

Por: Mariño González Fuente: Prensa FIL
Foto: Prensa FIL

Durante la mesa en homenaje a Leñero, tuvo lugar una conversación entre Carlos Puig y Julio Patán, durante la que comentaron la obra y el legado del escritor tapatío
 
Los escritores Carlos Puig y Julio Patán se dieron cita en la 30 Feria Internacional del Libro para conversar sobre la obra de Vicente Leñero. Los dos autores concordaron en el hecho de que Leñero, además de haber sido un gran periodista, novelista, dramaturgo e ingeniero civil, fue uno de los personajes más destacados de la literatura mexicana del siglo XX. 
 
Ambos llegaron a esta conclusión al recordar la potencia de su narrativa, vista desde dos dimensiones específicas que Puig enuncia como la dimensión ética del trabajo y desde el trabajo como periodista. Puig recuerda: “Vicente nos decía lo siguiente: ‘La objetividad es como la santidad, Carlos, uno sabe que no la va a alcanzar, pero le tiene que chingar. No hagamos periodismo pensándole: ve, observa, redacta y cuenta lo que viste. Todo lo escrito aquí tiene un respaldo documental’”.
 
Julio Patán recuerda que los primeros acercamientos que tuvo a la obra de Leñero fueron a partir de tres libros en concreto y su contundente narrativa desde la no-ficción: El asesinato, que narra el doble crimen legendario de un político mexicano. Es decir, el autor toma una nota periodística y construye una novela. Después, el libro Los Periodistas, que es una crónica novelada sobre el “golpe de Estado” al periódico Excélsior, en donde Vicente narra como testigo en primer plano. Por último, Los Albañiles, cuya narrativa está construida a partir de la experiencia del autor como ingeniero civil. Patán reconoce que una de las herramientas principales de la narrativa de Leñero es hablar desde la capacidad de decir: “Yo estuve ahí, te lo cuento y tú me crees”. 
 
Puig argumenta que, aunque nunca se le reconoció tanto su trabajo quizás porque no tenía una retórica de gran creador, en la escritura de Leñero hay pocas cosas azarosas, es decir, su oficio literario conserva un perfil matemático, de ingeniero. Además, continúa Puig, Vicente pensaba por adelantado debido a que era un gran lector. “Leñero era naturalidad, era lo que quería ser”. Trabajaba todos los días, continúa el periodista, porque él sentía que no era buen escritor, hizo periodismo porque pensaba que eso le iba a enseñar a escribir.
 
Ambos autores recordaron que para Leñero lo fundamental era trabajar, porque tenía la certeza de que sólo así se puede forjar el oficio de escritor.